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12 noviembre, 2018 | Aplicación a sectores industriales, Pymes industriales

Por todas partes se oye hablar de industria 4.0 pero resultaría más correcto llamarla economía conectada, economía digital o industria conectada y es fundamental entender que cada empresa tiene que crear su propio universo digital visualizando y partiendo de su propia casuística y sus necesidades y problemáticas.

Esta adaptación digital permitirá poder interconectarse a nivel interno y externo, tanto en la producción como en la gestión o en la economía de empresa. Precisamente el elemento disruptivo fundamental es que la tecnología posibilita esa interconexión digital.

Las metodologías, tecnologías y herramientas deben ser fácilmente reconocibles, con aplicaciones sencillas y fáciles de incluir en el funcionamiento de la empresa. No se pueden asumir sistemas y actuaciones que paralicen completamente la empresa. Además es necesario planificar una adaptación por etapas para poder digerir y explotar los nuevos funcionamientos.

Pero  ¿por qué es tan importante estar alineado con la economía conectada?

Uno de los paradigmas que lo cambia todo es el cliente, que se convierte en protagonista principal y ahora exige:

  • Una mejor relación precio/calidad
  • Quiere que el producto esté hecho expresamente a su gusto o que el servicio se lo presten como si fuera el único protagonista. Es decir, la personalización es definitiva y como consecuencia la flexibilidad en la fabricación de productos o la prestación de servicios.
  • Rapidez: El producto y/o servicio debe suministrarse inmediatamente. Hasta ahora el grande se comía al pequeño pero ahora es el rápido el que se come al lento.

De cara a la empresa, cuyo objetivo central es obtener beneficios, la implantación de la industria 4.0 le permite ser una empresa más competitiva, pudiendo ofrecer productos/servicios con mayor valor añadido, aportando mas calidad, seguridad y garantías y ampliando su oferta de productos/servicios. En un horizonte futuro, todo producto sometido a la suficiente presión digital, pasará a ser un servicio.

Cuando se conectan todos los elementos de un sistema digital, obtenemos modelos de negocio de tipo red neuronal, de forma que todos los elementos nos permiten situarnos en un fenómeno holístico, de manera que pueden obtenerse nuevos productos, calidades y sistemas de funcionamiento diferente y que suponen mayor valor añadido.

Por tanto, la 4ª revolución industrial NO es una Evolución SINO una Revolución.

Está basada en la conectividad y como soporte utiliza la digitalización que hace que todo esté conectado, utilizando, entre otros elementos, las tecnologías habilitadoras.

Todo ello genera gran agilidad para conectar y colaborar con proveedores, clientes y con el entorno que rodea a la producción, gestión y organización, sin olvidar por supuesto, la importancia de la seguridad física y cibernética.

Reflexiones para su implantación

Debe existir una labor pedagógica en la empresa, hacer que sea una implantación aceptada por todos y sostenible. Un Plan Estratégico.

Hay que presentar y conocer casos reales de éxito.

Debe haber una discriminación de la información según los niveles de responsabilidad en la empresa, pero al final todos los empleados y dirección estarán coordinados para que todo fluya.

Es necesaria una identificación, conocimiento y aplicabilidad particularizada de las tecnologías habilitadoras

Dificultades a vencer:

 

  • Importante coste económico y coste personal
  • Actualmente trabajamos de forma sistemática y lineal y debemos cambiar a un funcionamiento transversal.
  • Dificultad en la gestión del talento por el poco personal cualificado y la alta rotación.
  • Aparición de nuevos agentes competitivos, empresas que empiezan a competir en campos ajenos a los suyos propios y se convierten en líderes con una visión distinta a la estándar.
  • El acceso a estas tecnologías no puede comprarse en el mercado porque requiere estar completamente adaptado a cada empresa con su casuística particular.
  • Aparece la nueva figura del vigilante tecnológico.
  • La dirección de la empresa se tiene que adaptar a la nueva situación y liderar el cambio.
  • Es importante una visión global aunque se implementen las tecnologías habilitadoras de forma secuencial.

La Industria 4.0, la economía conectada, ya está aquí. Y la empresa que no se adapte tendrá serios problemas de subsistencia.

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Miguel Iriberri Vega es presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales CGCOII; director gerente de CONTEC Ingeniería – Arquitectura

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