China es la segunda economía del mundo. El gigante asiático se ha posicionado como la gran fábrica del planeta. A pesar de los aranceles y del coste del transporte, ofrece productos interesantes en casi todos los nichos que conceden altos márgenes de beneficio. Una opción interesante para emprendedores y distribuidores.
Trabajar con China, para una empresa española, presenta varios escenarios. Uno es la posibilidad de trasladar parte de la producción allí, para lo que existen ventajas fiscales, otro es introducir los productos españoles en aquel país, estamos hablando de un mercado de 1.400 millones de consumidores. Y la tercera alternativa, que es en la que nos vamos a centrar en este artículo, es en la posibilidad de importar productos chinos, siendo una empresa española.
En la segunda semana del mes de noviembre del 2025, el rey Felipe VI y la reina Leticia visitaron China. El presidente de la república popular, Xi Jinping, calificó al rey español como un gran amigo del pueblo chino. Esta afirmación pone de manifiesto la sintonía que existe entre los dos países y el buen momento que atraviesan las relaciones chino-españolas.
Las visitas internacionales de los reyes hay que verlas como una avanzadilla para los negocios. Por tanto, en este caso, el viaje de los reyes refleja que este es un momento adecuado para negociar con China. Un socio que aporta estabilidad en un panorama internacional bastante convulso.
Los operadores de Star Cargo, una empresa española de transportes internacionales, que trabaja con colaboradores de china para gestionar el transporte de mercancías entre Asia y España, afirman que importar productos chinos siendo un importador español es factible; eso sí, es necesario adaptarse a la legislación china en materia de exportación y cumplir los estándares de calidad que marca la Unión Europea en lo que se refiere a las importaciones y venta de productos extranjeros.
De productos de todo 1 € a tecnología punta.
A principios del presente siglo, los productos chinos inundaron el comercio español. Lo hicieron por medio de bazares regentados por ciudadanos de este país, donde vendían todo tipo de útiles, desde herramientas de bricolaje hasta droguería y papelería, a un precio más reducido del que estaba en el mercado, y fabricados en China.
Un empresario de origen cubano, para el que trabajaba entonces, que tenía una pequeña cadena de ferreterías, me comentaba que el gobierno chino había abierto delegaciones en todo el mundo para colocar sus productos, por medio de estos bazares, y que estaban reventando el mercado.
Veinticinco años después, China es el líder mundial en sectores como la electrónica, la robótica o la industria farmacéutica. La tecnología 5G la desarrolló la empresa china Huawei, y China fue el primer país del mundo en sacar una vacuna contra el COVID-19.
Todo esto lo han podido llevar a cabo gracias a un plan orquestado por el gobierno chino. China atraía la inversión extranjera por su mano de obra barata, con sueldos más bajos que en Europa, y por los beneficios fiscales que establecía por medio de acuerdos bilaterales con los países.
Para las principales multinacionales del mundo, china se convirtió en un lugar atractivo en el que desplazar parte de su producción. Eso sí, para establecerse allí, estas empresas debían cumplir determinados requisitos. Uno de ellos era que parte de sus beneficios se reinvirtieran en el país asiático, y otro, que al menos 50% de los ejecutivos y cuadros superiores de las plantas de producción fueran chinos.
Estos mismos chinos que se formaron al cobijo de las grandes empresas, son los que años más tarde se han establecido por su cuenta y están dirigiendo el milagro económico chino.
Los productos chinos que más se importan en España.
La balanza comercial de España con China, como podemos intuir, nos es desfavorable. En agosto del 2025, España importó de China mercancías por un valor de 374 millones de euros y solo exportamos a este país 3,71 millones.
Para sorpresa de muchos, el principal producto que importamos de China es maquinaria y bienes de equipo. Un ejemplo de ello son los paneles solares, que representan un 5,7% de las importaciones procedentes del país asiático.
En lo que se refiere a la venta al consumidor, al ciudadano, no a las empresas, la web Vitor China señala que lo que más importamos son productos de telefonía y electrónica. Aquí se incluyen los teléfonos móviles y las tablets, pero también toda una gama de accesorios de última generación como los AirPods (auriculares inalámbricos), los cargadores, las baterías auxiliares y hasta las fundas para móvil.
La segunda categoría que más importaciones recibe es el textil. Principalmente la ropa interior (para mujeres, hombres y niños) y la lencería. Pocas personas saben que China es el primer exportador del mundo de lencería femenina. Un 41% de las exportaciones mundiales de sujetadores proceden de China.
Algo más inferior, aunque destacada, es la importación de la ropa exterior: pantalones, sudaderas, chaquetas, camisetas, etc. Donde los productos chinos son atractivos por su bajo coste y por la irrupción del comercio electrónico, a través de plataformas de venta online, algunas de ellas de origen chino como Temu o Shein.
De China, también importamos juguetes. Y eso que España ha llegado a tener una industria juguetera fuerte. Muñecas, coches para niños, juguetes para bebés, son algunos de los artículos que más compramos a China, dentro de esta categoría.
Los artículos para el hogar son otra de las categorías pujantes en lo que se refiere a las importaciones chinas. Aquí, ya no solo nos limitamos al textil (toallas, cortinas, albornoces) y a adornos o complementos. China es un exportador destacado en lo que se refiere a muebles.
Como estamos viendo, son productos de gran consumo que son interesantes para cualquier distribuidor.
Requisitos para importar de China.
Si bien, los productos chinos resultan atractivos, muchos importadores se quejan de que el proceso de importación es demasiado burocrático y que el gobierno chino ejerce un control meticuloso sobre los productos que salen del país.
Para cualquier importación es necesario presentar en la aduana china la factura comercial (con una descripción detallada de los productos comprados), la lista de empaque, el certificado de origen (que acredite que los artículos importados han sido fabricados en China) y toda una serie de licencias y certificados específicos que autorizan al comprador, vendedor y al agente aduanero a efectuar la operación.
Las autoridades aduaneras chinas suelen ser diligentes en la inspección de las exportaciones. Tanto a nivel documental como física. Por lo que es habitual que una mercancía quede retenida en la aduana hasta que no pase la inspección correspondiente.
Dentro de los gastos aduaneros, aparte del pago de los aranceles, se incluyen los costes de la inspección.
La mayor parte de las mercancías que viajan de China a España lo suelen hacer por vía marítima. El tiempo de llegada de los portes suele oscilar entre los 30 y 45 días. Para efectuar el embarque es necesario reservar un contenedor marítimo o alquilar una parte del mismo. Para hacer este trámite efectivo es conveniente trabajar con un operador o una empresa de transporte que tenga contactos con empresas de logística chinas, encargadas gestionar y alquilar los contenedores.
Productos difíciles de importar.
Hay productos chinos que cuestan que entren en Europa, un ejemplo de ello son los coches. A pesar de que los vehículos asiáticos son mucho más económicos que los europeos, todo son trabas para que entre un coche chino en el viejo continente. Esto ha hecho que pocas marcas chinas se hayan hecho populares en Europa.
La revista de automoción Autobild resalta que los vehículos chinos soportan una carga impositiva arancelaria del 43,5%. El impuesto que más graba estos productos es el S.A.I.C., que representa el 35,3% del valor de compra del vehículo.
La Unión Europea justifica esta presión impositiva en problemas de homologación de emisiones y seguridad de los automóviles chinos. Aludiendo que estos no cumplen los estándares de calidad marcados por la Unión Europea.
El problema de fondo es otro bien distinto. Una entrada masiva de los vehículos chinos podría poner en peligro la estabilidad de la industria automovilística europea, configurada por grandes marcas que reciben subvenciones de los países europeos para seguir conservando sus beneficios.
Los vehículos chinos son objeto de trámites burocráticos adicionales, como la necesidad de pasar una ITV especial conforme a la norma Euro 6, cumplir los requisitos en cuanto al etiquetado e información técnica de los vehículos, o la obtención de permisos adicionales para importar estos productos.
Otros productos que son difíciles de importar desde China son los medicamentos, vajillas y útiles de cocina (que requieren un permiso especial) y artículos metalúrgicos, desde repuestos para motores hasta estructuras para la construcción.
En estos casos, la Unión Europea vuelve de nuevo a aludir a las normas de calidad y seguridad que imperan en Europa y que, según las autoridades comunitarias, estos productos no cumplen.
Por tanto, si estamos pensando en importar productos de China, no solo debemos ser cuidadosos en cumplir la normativa arancelaria local, sino también los requisitos de la U.E., en especial para algunos productos.