Y no en plan mochilero, como pensarán algunos. Hablamos de mudarse y de ahí que haya que viajar con la casa a cuestas. Tampoco nos referimos a mudarnos al barrio de al lado o a otra ciudad del país. Nos referimos en esta ocasión a mudarnos al extranjero y, por lo tanto, tener que viajar con todos nuestros enseres con ayuda de una empresa que se ocupe de ellos. También existe la opción de viajar con lo puesto y adquirir allí todo lo necesario, pero… esa posibilidad no es para todos.
De manera que vamos a contar todo lo que resulta necesario para poder realizar una mudanza en avión o en barco, según se tercie. Este tipo de mudanzas es bastante habitual, aunque no todo el mundo conoce sus pormenores, por lo que, llegado el momento, no se sabe muy bien por dónde empezar.
Las mudanzas internacionales son procesos más complejos y, por supuesto, estresantes que las nacionales o locales. Lógicamente, hay que tomar decisiones, planificar a razón de muchos factores diversos y, en general, asumir y comprender en qué consiste el proceso de mudanza internacional y sus requisitos. Saber todo lo necesario y conocer ventajas e inconvenientes de los diferentes tipos de mudanza, así como la documentación que es necesario tener preparada para pasar la aduana, es fundamental para que todo vaya como debe ir. Sin dejar de lado la importancia de un buen embalaje.
Sobre estos aspectos vamos a hablar en este artículo, enfocándonos en las mudanzas internacionales marítimas, aunque pueden hacerse por avión, debido a que el tipo más utilizado cuando la mudanza se realiza a otro continente. Con una mudanza por mar, las pertenencias se trasladan al país de destino mediante un transporte marítimo. A la hora de hacer una mudanza por mar, hay que diferenciar de un envío comercial de mercancías.
Una mudanza no es un envío de enseres
El matiz es indispensable. Como nos explican desde Transportes Internacionales, dedicados al transporte de mercancías internacionales, las mudanzas y este tipo de envíos difieren notablemente. Una mudanza internacional implica ciertos requisitos. En el caso de enviar efectos personales, pero sin mudarse a ese país, no se trata de una mudanza. Es decir, enviar muebles, electrodomésticos o efectos personales a otro país, recibiéndolos otra persona que no es quien los envía, no se considera mudanza. Si la intención es venderlos una vez en el país de destino, tampoco se trata de una mudanza, por lo que el transporte no se realizará dentro de un contenedor de transporte en condiciones de mudanza. Deberá acogerse a otra normativa, que es la de envíos comerciales.
La normativa de los envíos marítimos internacionales para personas deja muy claro que, para que se trate de una mudanza, la persona que realiza el envío en origen tiene que ser la misma que lo reciba en el punto de destino. Debe estar presente para su recepción y demostrar que se trata de un cambio de residencia.
El transporte marítimo es complejo. Se trata de procesos largos en los que intervienen numerosas figuras. La logística detrás de este tipo de mudanzas es muy similar a la de un envío comercial de mercancía. Los contenedores y barcos en los que se hacen este tipo de mudanzas son los mismos en los que exportadores e importadores realizan sus envíos. Por lo que, en muchos aspectos, al enviar las pertenencias en un contenedor, parece que se trate de una exportación e importación de mercancías.
Cuando se inicia un proceso de mudanzas internacional, hay que conocer a las personas implicadas en el mismo. Encontramos, en primer lugar, el shipper y consignee, exportador e importador, respectivamente. Se trata de dos figuras diferentes, la que realiza el envío y la que lo recibe. En una mudanza de estas características, se juegan los dos roles al mismo tiempo. Quien envía es quien recibe.
Por otro lado, encontramos al transitario, la persona que se encarga de informar y asesorar sobre todos los detalles que definen el proceso. Una vez reservada la mudanza, organiza el transporte de los enseres desde la casa o almacén hasta su destino final. El transitario será quien coordine la documentación necesaria, avise de los cambios y centralice las comunicaciones con las demás partes implicadas. De manera que solo hay que contactar con esta persona cuando sea necesario resolver algún problema o pedir información, aunque en el proceso intervengan otras empresas o personas.
Llegamos a los transportistas, encargados de recoger la mudanza el día acordado con el transitario. Posicionarán el contenedor ante la puerta para ser cargado y lo llevarán al puerto correspondiente. Una vez la mudanza llegue al destino, los transportistas llevarán el contenedor hasta la dirección indicada.
Otra parte implicada en este proceso son los grupajistas o consolidadores, las empresas que agrupan los envíos de varios exportadores que contratan un grupaje. Cuando las mudanzas tienen poco volumen y no es necesario un contenedor completo, se recurre al grupaje, que consiste en compartir el contenedor con los enseres de otras personas. El consolidador es quien se encarga de que el contenedor se llene.
Pasamos a las navieras, empresas propietarias de los barcos y contenedores que van a transportar los enseres. Estas empresas confirman el espacio disponible en la fecha señalada para el contenedor en el que viajarán los enseres de la mudanza.
Por último, llegamos a los agentes en destino, imprescindibles en una mudanza internacional, puesto que son las personas con capacidad para realizar los despachos de aduanas, expertos en estos trámites, impuestos y normativas de cada país.
Cada país cuenta con sus propias regulaciones, exenciones, limitaciones, etc. Por lo que contar con un agente de destino es fundamental para que se ocupe de la liberación del contenedor en el punto de destino y confirme los impuestos a pagar.
Requisitos de una mudanza internacional
Como decíamos anteriormente, una mudanza requiere que se cumplan algunos aspectos. No solo se trata de que la persona que envía y recibe sea la misma; existen otros aspectos a considerar, así como disponer de una documentación en particular.
A la hora de hacer la reserva de una mudanza internacional, el transitario va a solicitar una serie de documentos para poder pasar la aduana. Es importante comprender para qué sirve cada uno de los documentos solicitados y cómo deben rellenarse. En función del país de destino, puede ser necesario que se incluyan otros documentos, pero los indispensables en todo caso son los que siguen a continuación.
Packing list, un documento indispensable en el que se detallan todos los bultos que componen la mudanza. Semeja una declaración jurada del valor de la misma y cada bulto debe incluir una descripción de lo que contiene, por ejemplo, menaje, ropa de cama, libros, etc. Así como sus medidas, peso y valor. Al final debe incluirse el volumen, peso y valor total del conjunto de bultos.
Rellenar este documento con la mayor exactitud y cuidado es fundamental para que la mudanza se despache sin complicación en la aduana. Al mismo tiempo que sirve como herramienta de organización. Detallar de la manera más exacta y ordenada posible el contenido de cada uno de los bultos de la expedición ayuda a cargar con todo lo necesario y comprobar en destino que se recibe todo en perfecto estado.
El siguiente documento a presentar es la autorización de despacho. Este documento lo envía la empresa que se ocupa de la mudanza y debe devolverse firmado para que puedan realizar la gestión del despacho de aduanas.
Una copia del DNI, NIE o pasaporte y las condiciones de contratación del servicio de transporte internacional firmadas, después de haber sido leídas.
En aquellas mudanzas en las que se incluya el envío de un vehículo, hay que adjuntar la documentación correspondiente. En primer lugar, hay que dar de baja el coche o moto en cuestión en la DGT y, posteriormente, presentar los siguientes documentos:
- Copia de baja de la DGT.
- Fotocopia de la ficha técnica del vehículo.
- Permiso de circulación con el sello de la DGT.
- ITV validada con el sello de la DGT.
El último documento a presentar, totalmente indispensable, es el denominado Bill of Lading, en el que se indica quién es el propietario de la carga, imprescindible para poder retirar la mudanza en el puerto de destino.
A la hora de preparar la mudanza, hay que tener claro qué es lo que se puede enviar a otro país y lo que no. La normativa internacional impone restricciones comunes a todos los países, aunque luego cada uno pueda tener restricciones propias. Pueden transportarse efectos personales como muebles, menaje del hogar, electrodomésticos, juguetes, ropa, libros, objetos comunes del hogar, siempre y cuando no sean inflamables o impliquen riesgo. Por el contrario, no se pueden transportar plantas, animales, frutas, verduras o cualquier tipo de alimento, bebidas, perfumes, productos de limpieza, medicamentos, tabaco, pastillas y drogas, armas y productos inflamables.
Como se puede deducir, hacer una mudanza internacional supone mucho más esfuerzo, tiempo y dedicación que hacerla a nivel nacional. Si en este último caso resulta de lo más tedioso según las circunstancias, ni que decir tiene que hacerlo a nivel internacional aumenta los niveles de estrés al máximo. Por suerte, existen empresas que se ocupan de facilitar esta tarea a todo aquel que lo necesite.