Si existe una disciplina médica que avanza imparable en sus tratamientos, esa es la odontología. En tan solo unos lustros, hemos pasado del miedo extremo a la silla del dentista a sentir una irremediable atracción por sus novedosos tratamientos. Antes largos y dolorosos, ahora rápidos y sin dolor. Mientras que hace unos años sacarte una muela o pieza dental implicaba casi con total seguridad dejar un hueco en la dentadura, a día de hoy, gracias a los diferentes tratamientos, la sonrisa no se queda sin sus dientes.
La odontología más vanguardista siempre tiene en cuenta dos aspectos fundamentales: la salud bucodental y la estética. Esto no es así por capricho; tener en cuenta la estética dental de los pacientes resulta imprescindible, ya que es por todos sabido que una mala sonrisa conlleva complejos de todo tipo. Mostrar una dentadura sana y armoniosa hace que las personas sientan mayor confianza en ellas mismas.
De ahí que uno de los tratamientos más solicitados en los últimos tiempos sea las carillas dentales. Las últimas novedades traen las carillas dentales sin tallado con las que se obtiene un flash smile en una sola sesión. Esta solución estética ha llegado para revolucionar la odontología, puesto que permite mejorar el aspecto de la sonrisa sin que sea necesario recurrir a modificar o desgastar la estructura original de los dientes.
Este tipo de carillas son unas finas láminas, por lo general fabricadas en porcelana o zirconio. Se adhieren de forma directa a la superficie visible de los dientes y, a diferencia de las carillas convencionales, no requieren un proceso de tallado o reducción del esmalte previo a su colocación. Las carillas sin tallado se diseñan exclusivamente para adaptarse a la anatomía natural de cada diente. Lo que garantiza un procedimiento mínimamente invasivo, con el que se preserva el cien por cien de la estructura de los dientes.
Diferencias notables entre carillas
Hemos descubierto las carillas sin tallado de manos de los profesionales de Unova Clínica Dental, quienes aseguran que la mejor sonrisa no requiere tiempo, requiere método, y eso hacen con las carillas sin tallado. De ellos hemos conocido todos los detalles y las diferencias entre ambos tipos de carillas.
Entre sus diferencias, podemos encontrar la preservación de la estructura dental, el espesor ultrafino, la reversibilidad y la naturalidad estética. Para colocar las carillas tradicionales, es necesario eliminar parte del esmalte, en tanto que las carillas sin tallado se colocan de forma directa sobre el diente, sin necesidad de alterarlo. Estas carillas tienen un grosor mínimo, muy similar al de una lentilla, permitiendo que se produzca una adherencia tan natural como discreta. Por otro lado, son reversibles; al no tener que alterar el esmalte dental, se pueden retirar sin que la estructura del diente se vea afectada. Además de que, gracias a su diseño personalizado y la calidad de los materiales con los que se fabrican, imitan con total perfección el tono, la forma y la translucidez de los dientes naturales.
De manera que este tipo de carillas es la mejor opción en aquellos pacientes que quieren mejorar su sonrisa de forma rápida y sin necesidad de recurrir a procedimientos invasivos. Están indicadas en los siguientes casos:
- Dientes con pequeñas imperfecciones estéticas como fracturas leves, bordes desgastados o irregularidades en la forma.
- Tinciones o decoloraciones, puesto que son muy adecuadas para cubrir manchas difíciles que no se pueden eliminar mediante el blanqueamiento dental.
- Pequeñas fracturas o desgastes producidos en los bordes de los dientes.
- Espacios interdentales leves o diastemas, ya que permiten cerrar las pequeñas separaciones que presentan algunos dientes, obteniendo una sonrisa más armónica.
- Dientes retraídos. Cuando las piezas están ligeramente hacia dentro, las carillas proporcionan volumen, mejorando la sonrisa.
- Cambios en la forma y el tamaño de los dientes, sobre todo en dientes pequeños, cortos o con formas poco estéticas.
El diseño ultrafino de este tipo de carillas y el hecho de no necesitar que se modifique la estructura natural del diente hacen que se trate del tratamiento ideal para aquellos que busquen un resultado natural y duradero, conservando en todo momento la integridad del esmalte dental.
Cabe mencionar que no son recomendables en determinadas circunstancias. Son muy versátiles, pero no siempre se consideran la mejor opción, por lo que, en las situaciones siguientes, no se aconseja su implantación:
- Dientes con malposición severa. Si están muy desalineados, es necesario recurrir a la ortodoncia antes de considerar las carillas sin tallado.
- Problemas de bruxismo. El rechinar de los dientes puede dañar o despegar las carillas, por lo que hay que tratar este hábito en primer lugar.
- Tinciones internas. Los dientes con manchas muy profundas pueden no quedar bien debido a que las carillas ultrafinas a veces no cubren con totalidad el tono original.
- Dientes prominentes. Cuando los dientes están hacia afuera, las carillas pueden desarmonizar la estética facial.
- Problemas de salud dental sin tratar. Caries, enfermedad periodontal o infecciones deben ser tratadas antes de colocar carillas.
Nada como una evaluación en manos del especialista para determinar si el tratamiento con carillas sin tallado es el adecuado en ese momento. Sin duda, el profesional de la odontología encontrará siempre la mejor solución a cada problema dental.
¿De qué pasta están hechas las carillas?
Existen varios materiales con los que se fabrican las carillas: porcelana, composite y zirconio. Cada uno de ellos presenta sus propias características, ventajas e indicaciones, como veremos a continuación.
Las carillas de porcelana son la opción más demandada debido a su estética superior y la resistencia que ofrecen. Se fabrican en porcelana ultrafina, lo que permite una adhesión precisa y natural. Dentro de sus ventajas, destaca su alta resistencia a las manchas y una duración de hasta veinte años, con los cuidados adecuados. Se indican en el caso de las personas que buscan resultados duraderos, naturales y de alta calidad estética. El diseño de las carillas se hace de forma personalizada, con planificación digital y pruebas provisionales, lo que garantiza un resultado totalmente adaptado al rostro y la personalidad del paciente.
Pasamos a las carillas de composite, las cuales no son utilizadas en muchas clínicas debido a que su durabilidad es inferior. Entre sus características podemos destacar que se moldean directamente sobre el diente, siendo una solución rápida y económica. Sus ventajas son las mismas, rapidez y economía, además de tratarse de un procedimiento reversible y con la posibilidad de hacer ajustes inmediatos. Ideal para pequeños retoques o presupuestos ajustados. Su poca durabilidad, menor de siete años, y mayor susceptibilidad a las manchas son sus inconvenientes.
Por último, el zirconio. Se trata de las carillas sin tallado menos comunes, aunque ofrecen una gran resistencia y proporcionan una estética muy natural. Su mayor grosor hace que sean menos adecuadas en aquellos casos en los que la adhesión ultrafina es esencial. Como ventaja destaca su biocompatibilidad y resistencia a las fracturas; en contra, su grosor, que puede ser una limitación a la hora de colocarse en dientes con poco espacio. Se utiliza en casos en los que se necesita más cobertura, como los dientes con estructura debilitada o manchas severas.
El procedimiento de este tratamiento es sencillo, rápido y mínimamente invasivo. Se sigue un proceso planificado, con el que se garantizan los mejores resultados a nivel estético y funcional. Durante la primera visita, se lleva a cabo una evaluación inicial y se planifica el tratamiento. El profesional de la odontología evalúa el estado de los dientes, determinando si es apto para colocar carillas sin tallado. Se realiza un escáner intraoral en tres dimensiones y se toman fotografías con las que se obtiene un modelo preciso de la cavidad oral. Junto al paciente se define la forma, el tamaño y el color de las carillas.
Durante la segunda visita, se hace una prueba del diseño de forma provisional. Se coloca el denominado mock-up, permitiendo que el paciente visualice cómo quedarán en sus dientes las carillas definitivas. En este paso del tratamiento, se realizan los ajustes necesarios antes de proceder a la fabricación de las carillas finales, garantizando que se adapten perfectamente a los deseos y necesidades de cada paciente.
Por último, en la tercera visita, se colocan las carillas definitivas. Una vez fabricadas las carillas en el material elegido, se procede a su colocación. En principio, se colocan de manera provisional, se verifica el ajuste, el color y la estética y, una vez el paciente confirma su aceptación, se adhieren de forma permanente. Para ello se utiliza un cemento especial que garantiza la integración natural y duradera de las carillas. Este proceso garantiza que el tratamiento sea totalmente personalizado, rápido y cómodo, lo que permite que el paciente pueda disfrutar de su sonrisa en poco tiempo.
Además de que se trata de un tratamiento reversible, como ya comentamos anteriormente, por lo que si en algún momento el paciente decide que quiere quitárselas, sus dientes recuperarán su estado natural, sin que exista o se produzca ningún daño. Este beneficio añadido hace que las carillas sin tallado se hayan convertido en la opción ideal para aquellos que quieren mejorar la estética de sus dientes, sin que se vea comprometida su salud a largo plazo.