Muchas veces, cuando pensamos en el diseño de interiores, no nos damos cuenta de la gran influencia que tiene en la vida cotidiana. No es solo escoger los colores, adornos o muebles; lo hacemos para crear los espacios que nos parezcan más confortables y prácticos.
Nunca hay que ver el diseño de interiores como algo superficial, ya que tiene gran influencia sobre la forma en cómo se vive cada habitación y en la relación que se mantiene con el propio hogar.
Un hogar que se adapta a la vida
Debemos tener en cuenta que el diseño de interiores parte de una idea que puede parecer muy sencilla; tal y como nos comenta Sergio Nisticò, reputado profesional del sector, la casa se debe adaptar a las personas, y no a la inversa. Todo esto significa que debemos pensar en la forma en la que se usa cada espacio y sus necesidades, así como la sensación que se quiere transmitir. Una vivienda no solo se tiene que ver bien, también deberá funcionar bien, ser práctica.
Estamos ante algo vital, puesto que cada hogar tiene su propia dinámica. El diseño de interiores es de gran ayuda cuando se quiere tener ordenado todo y darle coherencia. Si se hace bien, los resultados llegan sin que haya que hacer cambios importantes.
La importancia de la funcionalidad
Los espacios pueden ser atractivos, pero cuando no son funcionales tienen un menor valor. Todo esto hace que sea clave que cada mueble, la distribución y los elementos tengan sentido dentro de la propia casa. Eso sí, la funcionalidad nunca debe estar reñida con la estética. Lo ideal es que un hogar esté equilibrado en este sentido. Realmente, el objetivo es que la casa responda mejor a las necesidades que puedan tener aquellos que viven en ella.
La luz como una parte esencial
Uno de los elementos más potentes en el diseño de interiores es la luz. Puede cambiar totalmente la percepción del espacio, influyendo en el ambiente y condicionando la sensación de confort. Una habitación que tenga una iluminación que sea adecuada parece más abierta, limpia y acogedora.
Además de aprovechar la luz natural, se debe combinar bien con la iluminación artificial. Sí, por ejemplo, hay una muy fría; puede terminar siendo un espacio impersonal, mientras que si no está bien distribuida, ello puede restar confort. Piensa que la luz es una parte más del diseño; no la veas como un detalle secundario.
El valor de los materiales
Los materiales tienen un gran peso en el diseño de interiores. Además de aportar estilo, también le dan carácter. Elegir bien los materiales tiene gran influencia en la forma en la que se percibe un espacio y en la impresión general que transmite. Hay que tener en cuenta que los materiales son de gran ayuda de cara a definir el ambiente del hogar. El diseño de interiores usa este lenguaje sin que sea preciso tener que recurrir a muchas más explicaciones. Los materiales deben estar bien integrados para que la casa gane en personalidad y armonía.
Un orden visual
Cuando una casa se diseña bien, no necesita estar llena de cosas. Recordemos que el orden visual tiene un gran papel en el interiorismo, puesto que ayuda a que los espacios se perciban de forma más clara. Hay que tener claro que, en el diseño de interiores, el hecho de saber dejar respirar a los espacios también es importante. En ocasiones, menos es más.
Comodidad y bienestar
Existe una relación muy directa entre el diseño de interiores y el bienestar. De esto me di cuenta cuando realicé la reforma de mi hogar hace un par de meses. Cuando se vive en un espacio confortable, se descansa mejor y es más fácil concentrarse, máxime cuando encima, en mi caso, trabajo en casa. El entorno en el que vivimos influye más en nuestra vida de lo que puede parecer a veces, por lo que cuando se cuida el interior de una vivienda, lo que hacemos es cuidar también de nosotros. El confort no es solo contar con muebles bonitos; deben estar bien distribuidos, que sea fácil moverse por la casa. Además de esto, deben aportar una sensación de amplitud y todo responder a una función determinada.
El equilibrio entre estilo y vida real
Entre los retos más importantes que aparecen en el mundo del diseño de interiores está el necesario equilibrio entre lo estético y lo práctico. Una casa no solo debe verse bien en la imagen, deberá funcionar bien en la vida real. El diseño aquí lo que cobra es verdadero sentido. Un proyecto interior adecuado combina belleza y uso cotidiano sin que tenga que caer en excesos ni rigideces. La casa debe seguir siendo un lugar habitable, no un lugar solamente para exhibición, como es, por ejemplo, el comedor de la casa de mi madre, que es de esos de «mírame y no me toques».
Espacios que acompañan la rutina
Un diseño de interiores adecuado es un aliado contra la rutina. Si se organiza una casa bien, nuestras tareas diarias son más sencillas. Un espacio que se distribuye bien nos ayuda a movernos mejor, manteniendo el orden, y así podemos vivir con una menor sensación de caos. Todo ello hace que el interiorismo sea cada vez más útil en nuestra vida diaria. No nos cambia la vida, pero sí que mejora con unos detalles que, al final, si los sumamos todos, marcan la diferencia.
Un hogar más nuestro
El diseño de interiores nos ayuda a que la casa pase a ser algo más que una serie de habitaciones. El espacio pasa a tener identidad, equilibrio y sentido. Todo esto tiene un gran valor, porque recordemos, el hogar no es solamente donde vivimos, también es donde descansamos, compartimos tiempo y construimos nuestra vida diaria.
Por este motivo debemos atender al interiorismo. No es una moda pasajera, es una herramienta de gran utilidad para vivir de mejor manera. Terminamos recordando que un diseño de calidad no llama la atención por ser excesivo, sino por esa sensación de armonía que nos deja. El hogar es un refugio; no debemos sentirnos extraños en él. Si nos parece atractivo, pero no estamos cómodos, estaremos equivocándonos.