Cuando hablamos de puertas y ventanas de aluminio, bastante gente piensa en las que tenemos desde hace años en nuestros hogares. Son resistentes, prácticas, pero sin más. En la actualidad, lo que está ocurriendo con ellas es de otro nivel y es que la tecnología ha avanzado mucho.
Pensemos que hablamos de algo más que metal moldeado. En la actualidad, este tipo de puertas y ventanas no solamente cierran y abren, sino que consiguen aislar como nunca, adaptándose a lo que necesitan e incluso te ayudan a gastar menos dinero en la factura de la luz.
El aluminio sigue siendo importante
Lo primero que debemos entender es que el aluminio continúa siendo relevante después de los años. Estamos ante un material que es ligero, como nos confirman los expertos de Alumifyl, pero al mismo tiempo duro como una roca; la humedad no lo pudre ni se deforma con el calor o el frío extremo.
Piensa en una ventana en un piso de la costa, en el que el viento y el salitre suelen castigar todo. Lo cierto es que aquí el aluminio aguanta bien. Eso sí, ahora lo trabajan de manera distinta; no es aquel aluminio que era frío y conductor donde se dejaba entrar al frío del invierno.
Ahora existe una serie de trucos como la rotura del puente térmico, que en realidad es un separador de plástico o goma dentro del perfil que se encarga de cortar el camino del frío y del calor. Se puede decir que es como ponerle un abrigo invisible. Tu casa se mantendrá caliente en invierno y fresca en verano, sin que el aire pueda colarse por las rendijas.
Lo pude ver claro
Este tema lo vi mejor con la reforma de uno de mis mejores amigos en Madrid capital. Contaba con unas ventanas viejas que pitaban con el viento y la calefacción no paraba de trabajar. Lo que hicieron fue cambiar a unas de aluminio con dicho sistema y la diferencia fue enorme. La luz entraba por los marcos que eran más finos, pero lo bueno es que el calor se quedaba en el interior.
Todo ello provocó que la factura bajase un 25% solamente en el primer invierno. En la actualidad, el aluminio se combina con cristales que pueden ser dobles e incluso triples, que cuentan con capas especiales para el reflejo del sol en verano o atrapar el calor en invierno. Todo ello sin que se pierda la vista panorámica que hace que el salón parezca incluso más grande de lo que es.
Más avances
Uno de los pasos hacia adelante que sorprenden es la variedad de formas con las que se pueden abrir y cerrar. Antes se abatían como puertas normales o corrían con dificultad. Ahora hay sistemas correderos minimalistas en los que el carril queda oculto y las hojas parecen flotar. Son ideales para las terrazas amplias o los salones que se funden con el jardín.
Existen otras que son plegables, que son perfectas para los porches, las cuales se abren como si fueran un acordeón y dejan que pase el aire sin más obstáculos. Las pivotantes son las que giran sobre un eje central y le dan un toque de gran modernidad a los áticos u oficinas.
En los baños o cocinas, las oscilantes o basculantes lo que hacen es inclinarse hacia dentro para ventilar sin que haya que abrir del todo. Cada una responderá a un uso en concreto. La tecnología permite que todas puedan sellar como una caja fuerte, puesto que tienen varios burletes que hacen que no haya filtraciones de agua, aire o ruido.
La evolución de la seguridad
Aquí también se ha producido un gran salto. No debemos olvidar que las rejas eran obligatorias en planta baja. Ahora, las puertas y ventanas de aluminio vienen con cierres multipunto: por este motivo, en lugar de solamente un pestillo, cuentan con 4 o 6 anclajes más que pueden activarse mediante llave o mando.
Hay modelos que integran sensores que se encargan de avisar a tu teléfono móvil si quieren forzarlas. En el caso de los más paranoicos, también existen vidrios laminados que no se rompen. Hay zonas de montaña o playa en las que los golpes de viento son importantes y donde este tipo de sistemas resisten ráfagas de 150 km/h sin problemas.
La entrada de la domótica
Los avances en este campo hacen que ya no haga falta ni tener que levantarse del sofá. Solo necesitas una app en el móvil y se pueden abrir o cerrar las ventanas desde la cama. Existen modelos que tienen sensores del clima que, en cuanto detectan lluvia, se cierran de manera automática o que miden la humedad y abren un poco para renovar el aire sin que te enfríes.
En Alicante pude ver un chalet que tenía las ventanas de aluminio conectadas a un termostato. Cuando subía el sol, unas lamas interiores se cerraban solas para que así hubiese más sombra. Un gran ahorro de energía y confort en el mismo paquete.
La personalización es mayor
Hace años solo se podían elegir bancos o marrones. Actualmente, el aluminio es posible pintarlo con polvos electrostáticos en infinidad de colores. Se puede contar con una fachada de lo más moderna con perfiles muy finos que dejan pasar mayor cantidad de luz u optar por algo que sea rústico y con herrajes forjados.
Aislamiento acústico
Este es un tema que merece una consideración aparte. Si vives próximo a una autovía o piso céntrico, este tipo de ventanas son unas auténticas salvavidas. Al disponer de cristales asimétricos, uno grueso y otro fino, lo que hacen es cortar el ruido como si de un muro se tratase.
Sostenibilidad
Hay que ser conscientes de que el aluminio es totalmente reciclable. Los actuales procesos modernos utilizan menor cantidad de energía y los perfiles que tienen rotura térmica lo que hacen es reducir el gasto de calefacción de forma importante.
Muchas firmas europeas disponen de certificados Passivhaus para casas que casi no precisan de sistemas de climatización. En un mundo en el que todo el mundo mira la huella de carbono, todo ello al final suma puntos.