¿Cuáles son los beneficios reales del yoga?

yoga

Todos buscamos los beneficios o las desventajas que nos da un deporte cuando queremos dedicarnos a practicarlo. Muchas veces es por ponernos una excusa y no hacerlo, porque en realidad no tenemos demasiadas ganas. Otras veces es porque tenemos una lesión y necesitamos saber si lo que vamos a hacer puede empeorarla o incluso mejorarla. Otras veces, incluso, es porque hemos leído ya demasiado sobre ella en internet y necesitamos corroborar que todo lo que nos cuentan es cierto y no nos están intentando “vender la moto” con bonitas palabras que no llevan a ninguna parte.

Yo he pasado por eso en todos los deportes que he practicado: crossfit, boxing, taekwondo,… y en todos he descubierto que la mayoría de las cosas que me decían no era más que PURA PALABRERÍA. Por eso he empezado a pasar de lo que nos dicen en internet y he empezado a preferir primero practicar esos deportes, y luego juzgar por mí misma. Considero que la mejor forma de comprobar si algo te viene bien o no son tres formas distintas:

-Hablar con un experto REAL del tema (o sea, un instructor confederado desde hace años).

-Hablar con un médico deportivo que pueda orientarte bien.

-Probarlo tú poco a poco hasta corroborar si te viene bien.

 

¿Por qué te digo esto?

A mí no me gustan los deportes tranquilos, como el yoga. Lo he probado, practicado y testado, pero acabé dejándolo porque yo soy más de deportes de impacto y de deportes de alto riesgo, soy más aventurera en ese sentido. La cuestión es que hace unos meses, en reyes del año pasado, me caí de la bici y me fisuré el hombro, y apenas he podido moverlo desde entonces. El médico me llegó a decir que no hiciese rehabilitación, y que si tenía que rascarme el culo con la mano izquierda, lo hiciese. ¿Desde cuándo un médico desmoraliza así?

Bueno, la cuestión es que el verano pasado quise probar crossfit, porque cada vez que pasaba al lado del gimnasio donde lo practicaban me quedaba embobada mirándolo. Veía a los chicos levantarse en las barras, levantar pesos enormes, hacer circuitos con los que se me caía la baba… pero cuando pensé en apuntarme, me dio un tirón psicológico en el hombro. No fue real, pero casi pareció que mi cuerpo me dijo “Eh, ¿estás segura de hacer esto?”.

Hablé con el monitor y me puso cara rara cuando le dije lo del hombro. Me explicó que la mayoría de las cosas que se hacían eran calistenia, y que ese tipo de deportes, en los que se usa el propio peso del cuerpo, podía llegar a lastimarme más que a beneficiarme. Y claro, yo me desanimé, pero a la vez que hablaba con él veía a los chicos entrenar allí… y no podía quitármelo de la cabeza, así que ignoré lo que me dijo y me apunté igualmente.

Las primeras semanas fueron súper divertidas. Acabé con unas agujetas de la leche, pero el hombre ya me conocía y había ciertos movimientos que no me dejaba hacer y me los cambiaba por otros que no generaran tensión en mi hombro. Hacía lo mismo que mis compañeros, pero con ejercicios distintos. O sea, que realmente conseguía lo mismo pero más despacio. Y lo noté, te juro que a los meses ya era capaz de hacer tres flexiones, cuando jamás había conseguido hacer ninguna. Y lo mejor es que, cuando más fuerte estaba, menos me dolía el hombro.

Quiero que veas que es posible, y que, pese a sus consejos, hacer crossfit, en mi caso, sí que me ayudó a recuperarme. Por eso te invito a que practiques primero con cuidado, y luego juzgues.

 

Pero el yoga no es tan bestia como el crossfit

El yoga es mucho más suave, es una serie de movimientos ligeros y calculados que tienes que mantener X tiempo y que te ayudan a desconectar mental y emocionalmente de todo tu cuerpo. A la vez, te entrena la elasticidad, la fuerza genérica de todo el cuerpo, la flexibilidad… Digamos que es un ejercicio suave y tranquilo que te trabaja todo el cuerpo a la vez y que, al mismo tiempo, te ayuda a despejar tu mente y a no pensar tanto.

Quizás pienses que, debido a la forma de hacerse que tiene, me habría venido mucho mejor el yoga que el CrossFit, y seguro que tienes razón, porque ese tipo de deporte es más bestia con las lesiones. Pero lo intenté, de verdad que lo intenté, pero es que no soporto los deportes como el yoga o el pilates. Aun así lo probé, y por eso descubrí en primera plana cuáles son los beneficios que puede ofrecer a cada persona.

Lo bueno es que puede hacerse a cualquier hora del día (no es como el crossfit, que yo te aconsejo que lo hagas un rato después de comer para que no se te suba todo), este puedes hacerlo al levantarte, antes de acostarte, después de comer… porque como es tan suave, no te va a revolver el estómago. Pero OJO, suave no significa que no te va a dejar agujetas, ya te he dicho que lo entrena TODO a la vez y de diferente forma, así que agujetas vas a tener sí o sí.

Si tienes una lesión, te sientes frustrado o necesitas probar algo nuevo, yo le daría una oportunidad, antes de desecharlo.

 

Beneficios que descubrí del yoga

A mí me mejoró la coordinación

No lo hice demasiado tiempo, apenas aguanté dos o tres semanas, porque me cansé demasiado pronto. Pero ese tiempo fue más que suficiente para notar que mi coordinación corporal mejoró muchísimo. Normalmente soy patosa de manual: me caigo andando por la calle, se me caen las cosas de las manos, no te imaginas la de cosas que me pasan en el día. Llego a tal punto que mi esposo, cuando me ve con un cuchillo en la mano, se me acerca, me lo quita y se pone a hacer él lo que estaba haciendo yo, porque seguro que me acabo cortando.

Pero, desde que empecé a hacer yoga, esas únicas dos o tres semanas, noté una diferencia increíble. Fue como si mi cerebro se reconectara a mi cuerpo y las órdenes empezaran a fluir MUCHÍSIMO mejor, como si lo que me pasase antes fuese un simple fallo de conexión y el yoga lo hubiese arreglado al momento. Ya no me caía tanto cuando iba por la calle o cuando usaba unas escaleras, ya no se me caían tanto las cosas de las manos… fue como si todo mi cuerpo se hubiese coordinado mucho mejor. Incluso tenía más equilibrio, lo que siempre ha sido mi punto débil cuando hacía deporte.

¿Por qué pasa esto? Porque, como te he explicado, el yoga lo entrena TODO a la vez: fuerza, flexibilidad, agilidad, la mente… pero a la vez y en sintonía. Unos deportes te entrenan un día la pierna y otro el brazo, o se centra en la resistencia. No, el yoga avanza con todo a la vez, y eso es buenísimo para la coordinación físico-motora.

 

Yo, que siempre estoy pensando, callé a mi voz interior

Normalmente estoy siempre masticando algo en la cabeza, no puedo pararlo, es inevitable: que si el trabajo, que si los compañeros, que si la vecina de enfrente, que si el dinero me va a dar para pagarlo todo a final de mes… no paro, no puedo, porque las preocupaciones me pueden siempre. Siempre me han podido, de hecho mi esposo me dice muy a menudo que soy una quejica y que debería de empezar a confiar, porque nunca me ha faltado nada (no sé si crees en Dios, pero siempre me dice que “Dios no va a permitir que nos falte de nada”, y hasta ahora ha tenido razón, la verdad sea dicha).

El yoga, como va de repetir posturas durante varios minutos, te ayuda a controlar tus pensamientos. Porque no puedes estar pensando en qué vas a cenar ese día cuando tienes una postura comprometida en la que, si pierdes la concentración, te caes de culo y te haces daño. No, lo normal es que pongas cada célula de tu cuerpo en el momento presente, en las indicaciones del monitor, en el estado de tu cuerpo, en tu respiración…

Y de verdad, eso funciona para que personas como yo, que siempre estamos pensando, nos callemos un ratito y escuchemos. Y no sabes el gusto y el placer que da que de repente tu mente se calle, porque nunca lo consigo. Fue una de las cosas que más me gustaron del yoga, que mi mente, por una vez en casi toda mi vida, se silenció, y pude estar practicando ese deporte sin que me estuviese martilleando con las preocupaciones. TODAS mis dudas económicas, sociales, personales… pasaron a un segundo plano para centrarme en la postura que estaba haciendo en ese momento, para mirar a mi monitora y para estar en el momento presente. Fue un gran cambio para mí, lo reconozco.

 

En consecuencia, la ansiedad disminuye muchísimo

Esto va ligado, obviamente, con el punto anterior. Vivimos en una sociedad tan acelerada que es imposible no tener ansiedad. Cuando yo viví en Madrid un tiempo me agobié un montón, porque allí la rutina era súper acelerada: salía a la calle y la gente iba de un lado para otro a toda celeridad porque tenían que ir a trabajar, en la noche todo se llenaba de gente que corría de un lado para otro porque había quedado con los amigos,… Esta forma de vida se notaba nada más salir de la habitación donde vivía, te aseguro que se huele en el aire y se siente en cada persona que te cruzas en tu vida.

Este nivel de exigencia vital causa un estrés en nosotros que es muy dañino para nuestra salud mental, y no tienes que vivir en una gran ciudad para sentirlo. Hoy las exigencias están en todas partes: en nuestra familia, en nuestro trabajo, en nuestras amistades… incluso en nosotros mismos, porque somos demasiado perfeccionistas y queremos dar lo mejor de nosotros en cada situación en nuestra vida. Pero esto no puede sostenerse demasiado tiempo sin que tu corazón y tu mente peten, porque al final todos tenemos un límite.

Lo bueno de que el yoga te ayude a dejar todo fuera de tu mente es que la ansiedad se nutre, precisamente, de los malos pensamientos, de los escenarios imaginarios que tu mente le crea todos días para alimentarla. No se nutre de lo que está pasando, sino de lo que podría pasar, de los supuestos que tú le das: “¿Y si pierdo el trabajo?, ¿y si mi pareja se enfada conmigo?, ¿y si no me llega el dinero a fin de mes?”, situaciones que AÚN NO HAN PASADO, pero que tú piensas que podrían llegar a pasar. Y eso es justo lo que causa la ansiedad, los pensamientos.

Entonces, ¿por qué el yoga ayuda a disminuir la ansiedad? Porque te obliga a dejar de pensar durante un largo tiempo. Durante la hora o las dos horas que haces yoga tienes que estar en el presente, y eso significa que todos esos pensamientos tienen que desaparecer. Y, si desaparecen y no se alimentan, el nivel de estrés y ansiedad disminuyen. Por eso, que el yoga es uno de los mejores métodos para vencer la ansiedad es una de las mayores verdades jamás escritas.

Los mismos expertos de la escuela Mahashakti, quienes combinan el hatha yoga con una compacta metodología meditativa, me han confirmado que una de las cosas que más preguntan los que van a buscar sus servicios en los retiros del yoga que hacen es, precisamente, dejar atrás la ansiedad. Como ves, es un beneficio que muchos buscan. Y si muchos lo buscan, será porque funciona, o no lo preguntarían tanto.

 

Pruébalo tú y luego me cuentas qué tal

Estas son las tres cosas que yo más noté mejorar en mi interior, pero como me gusta el riesgo, acabé dejándolo por algo más intenso. Pero a ti puede venirte bien, así que si necesitas dejar atrás la ansiedad de tu vida, dejar tu mente en blanco, mejorar la coordinación de tu cuerpo o, completamente, quedar con un grupo de personas para conocer gente nueva haciendo algo distinto, pruébalo y me cuentas qué tal te ha ido.

Quién sabe, quizás descubres una pasión escondida que no sabías que tenías.

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