El césped, se fabrica

No hay nada más hermoso que contemplar un prado verde. Transmite calma, paz y serenidad. Un césped bien cuidado, regular y tupido, es algo que a todo el mundo gustaría tener en el patio de su casa. Si todos tuviéramos patio. Con independencia de que tengamos patio, terraza o un terreno para poder disfrutar de un césped, lo cierto es que hoy en día, es bastante sencillo tener una parcelita verde en nuestra vivienda. O en cualquier espacio o lugar.

Gracias al césped artificial, podemos tener césped hasta dentro de nuestro hogar. En un local, centro comercial o un campo de fútbol. No se trata de algo de reciente creación, desde luego. El césped artificial lleva décadas fabricándose. Aunque no ha sido hasta hace pocos años que ha ganado en calidad hasta el punto, de convertirse en la opción de preferencia, frente al césped natural.

Conocido como césped artificial o hierba sintética, este material, ha transformado paisajes y superficies, tanto particulares como deportivas o de ocio, a lo largo de todo el planeta. Esto se debe a la ingeniera que hay detrás. Puede parecer algo simple, unas hebras de lo que semeja la hierba, unidas a un soporte de tela… sin embargo, detrás existe una mezcla de innovación y precisión que vale la pena conocer.

Disponer de un prado que no se marchita, siempre perfecto y verde, sin importar la estación y el clima, es posible. El césped artificial ha pasado de nivel y ya no se trata un simple plástico verde. En la actualidad se ha convertido en un producto tecnológico de lo más sofisticado, en el que se combinan la ciencia de los materiales, el diseño industrial y las exigencias estéticas. Tras estas innovaciones, se realiza un proceso de fabricación que, partiendo de unos materiales capaces de parecer césped de verdad, producen un césped que nada tiene que envidiar al natural.

Primero, el hilo

Como si se fuera a tejer el terreno, el césped artificial necesita hilo o fibras de césped. Su papel es fundamental, sobre todo a la hora de determinar el aspecto, durabilidad y el rendimiento del producto final. Al proceso de producción de estas fibras, se le conoce como extrusión. En términos simples, se mezclan los gránulos de polímero en bruto, el color y los aditivos UV, posteriormente se transforman en una cinta o fibras individuales. A continuación, se retuercen y enrollan en bobinas y pasan a la siguiente fase, como nos explican los expertos en césped artificial de Verde Ibérica.

En sus orígenes, el césped artificial se fabricaba con nylon, después paso a fabricarse con polipropileno y, en la actualidad, el material principal es el polietileno. Siendo el polímero más utilizado, el conocido como C4, aunque los fabricantes más avanzados, utilizan el C8, más puro y resistente. Se trata de un material más costoso, pero que permite una producción de hilos que proporcionan mayor durabilidad.

El polietileno es el material más utilizado para fabricar el césped sintético, siendo el de preferencia para los fabricantes. Se aprecia por su versatilidad y la capacidad que tiene para proporcionar un equilibrio adecuado entre durabilidad, estética y suavidad.

Utilizar polipropileno, muy a menudo como capa de paja, realza el aspecto realista del césped, proporcionando mayor sensación de comodidad a los pies. Con el nylon, más duradero y más caro, se obtiene una textura rígida que gusta menos.

De los materiales, pasamos a los diferentes tipos de fibras de plástico que se pueden utilizar. Empezamos por el fibrado o monofilamento. Aunque se utilizan las mismas materias primas, pasada la fusión y mezcla, se siguen dos líneas de producción, diferentes pero similares. El hilo fibrilado se crea como una cinta a la que se suma un patrón de perforación que hace que las fibras se abran en mechón, proporcionando el aspecto de hierba.

Con el hilo monofilamento, se pueden crear diferentes formas. Lo que permite creatividad en el diseño y obtener algunas formas, como el diamante, que resultan más resistentes. El material mezclado, todavía en su estado flexible y caliente, se exprime, como si se tratara de pasta de dientes, a través de un tinte desarrollado para las fibras individuales. A continuación, se estiran y enfrían, antes de combinarse los grupos que se convierten en mechones, cuando el césped está terminado.

En cuanto al color, el lote de color maestro, como se denomina, se añade justo al principio del proceso de extrusión. En el punto en el que es posible crear los hilos de diferentes colores. Por lo general, un lote maestro, produce un volumen específico de color, lo suficiente para hacer varios campos. No obstante, cuando se combina el mismo lote maestro verde específico con otro del mismo color, no siempre se obtiene la combinación perfecta. Pero es posible combinar diferentes tonos en un mismo mechón, obteniendo un aspecto de césped más natural. Los más comunes son esmeralda, oliva, lima y bosque.

El peso del hilo es otro aspecto a tener en cuenta. Varía en función de las formas de hilo producidas. Por lo general en césped deportivo, el peso será de doce mil Dtex (como se denomina), pudiendo alcanzar los diecisiete mil. Un peso mayor, supone aumentar el grosos y anchura de las fibras individuales, pero puede ser demasiado grande para la siguiente fase de producción: el tufting.

Fabricación de mechones

Este proceso de creación de pasto sintético en el que la fibra se hace mechones sobre una tela de soporte, y luego se corta creando mechones individuales, es lo que da como resultado, el producto final.

La máquina de tufting, es la encargada de realizar este proceso. Detrás de cada tufter, existe una fileta en la que se encuentran las bobinas de hilo que se producen durante el proceso de extrusión. La disposición y técnicas que se utilizan para cargar la fileta, contribuyen a que la producción sea eficaz.

En la parte trasera de la mechera, se ubica el portarrollos de tela de soporte. El cual alimenta a una sola hoja de tela de soporte en la máquina. En muchas empresas se cuenta con dos alimentadores para combinar diferentes telas de soporte y ayudar a mantener la estabilidad de la alfombra y el bloqueo del mechón.

Dos de los elementos de esta máquina, siendo la precisión y calidad esenciales, son las agujas en las que se enhebra el hilo y, el filo de las cuchillas que se ocupan de cortar las fibras a la longitud deseada.

En función de si el césped es de pelo largo o corto, se utilizan diferentes máquinas, a razón del calibre o la distancia entre cada aguja. Por ejemplo para un césped de hockey, se utiliza un calibre de 3/16 pulgadas, en tanto que para un césped de futbol, se utiliza uno de pelo largo de 3/4 o 5/8 pulgadas.

A mayor anchura del calibre, mayor rapidez de funcionamiento para la máquina que, a su vez, se ajusta para producir dentro de una variedad de alturas de fibra, con alturas de pelo más bajas a partir de los nueve milímetros hasta  las de mayor calibre, llegando a los setenta.

La última parte de la máquina, consiste en la zona de reparación y comprobación antes del que el césped, pase a la tercera fase del proceso: la línea de soporte.

En esta fase, el hilo se extrae de la fileta, pasa por los tubos y se introduce en las agujas, las cuales se numeran para obtener mayor precisión y se comprueben. Las agujas perforan el hilo atravesando la tela de soporte, arrastrada despacio por la zona de tufting.

Llegada la longitud adecuada, las cuchillas cortan el bucle, creando mechones y permitiendo que el rollo avance, a la velocidad correcta, estableciendo el número de mechones por metro. En el caso de que se rompa un hilo, la máquina se detiene y se repara. Dicha reparación, se lleva a cabo por el reverso, en la zona de comprobación, recortando la parte delantera para ajustarla.

Como se puede ver, se trata de un proceso que requiere un elevado nivel de destreza y atención al detalle. Una formación correcta y una buena actitud por parte de los operarios que controlan la máquina, resultan esenciales para que el trabajo, sea excelente.

Una vez que las fibras se encuentran correctamente insertadas en la base del césped, es indispensable garantizar que se mantenga en ese estado durante años o décadas. Para lograr eso, se recurre al revestimiento posterior. Un paso, en ocasiones, ignorado, pero fundamental para que el producto, será duradero. El respaldo se recubre con un adhesivo que sella las fibras desde el interior, pudiendo utilizarse dos tipos: el látex, más económico, flexible y muy utilizado en instalaciones residenciales; el poliuretano, más resistente y duradero, ideal para instalaciones deportivas y climas más extremos.

La elección del adhesivo a utilizar, es estratégica, puesto que un césped barato con un respaldo débil, puede durar poco si los inviernos son lluviosos.

Tras aplicar el adhesivo, los rollos de césped, pasan por un horno industrial que alcanza temperaturas controladas para activar los polímeros del adhesivo, fijar las fibras y eliminar la humedad.

Todo un proceso que da como resultado, un césped artificial que nada tiene que envidiar al natural.

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