Salud dental y brackets

En el momento en que queremos hablar de la importancia de la salud bucodental y de lo importantes que son los brackets, hay que tener en cuenta que no solo hablamos de tener una sonrisa ordenada.

Estamos ante un todo, porque se debe tener en buen estado los dientes, encías, huesos y mucosas en buen estado para hablar, masticar y vivir sin dolores.

Recordemos que una boca que esté bien cuidada influye mucho en la autoestima y en el confort diario. Por todo ello, cuando las personas comienzan un tratamiento de ortodoncia con brackets, el objetivo no es tener dientes más rectos; también debe ser proteger el esmalte y que se mantengan las encías a lo largo de todo el proceso.

¿Qué es tener una buena salud dental?

Una boca sana no es una que no tiene imperfecciones estéticas. Lo más importante es que no haya caries sin tratar, inflamaciones persistentes, infecciones, dolores o deterioros de los tejidos que se encargan de sujetar los dientes. El diagnóstico en este sentido lo deberá hacer un profesional mediante exploración y también unas pruebas complementarias.

La prevención está apoyada en una serie de pilares. Si hablamos del cepillado, lo que hace es eliminar parte de la placa bacteriana; la limpieza interdental logra llegar a espacios en los cuales las cerdas no llegan; del mismo modo, el flúor ayuda a que se refuerce el esmalte.

Lo bueno que tienen las revisiones es que se detectan las lesiones antes de que puedan causar síntomas de importancia. La alimentación, el consumo de tabaco y algunas enfermedades van a influir en el estado de nuestra boca.

En la ortodoncia, dichos cuidados son más importantes porque la superficie que se debe limpiar es más compleja. No solo hay que pasar el cepillo rápido por la parte visible de los dientes.

Se debe trabajar alrededor de cada bracket, por encima y por debajo del arco, además de que se preste atención a la línea de la encía.

¿Para qué sirven los brackets?

Los brackets son unas piezas pequeñas que se fijan a los dientes y se conectan gracias a un arco. Lo que hace el sistema es aplicar una serie de fuerzas controladas para el guiado de los dientes hacia unas posiciones bastante más favorables.

Todo va a depender del caso, pero puede que el ortodoncista añada resortes, elásticos, tubos u otros elementos que sean de gran ayuda para la corrección de la mordida.

El tratamiento lo que ayuda es a que mejore la alineación, facilitando que se limpien las zonas apiñadas y haya una relación de más equilibrio entre las arcadas.

En algunos pacientes ayuda a que se puedan distribuir mejor las fuerzas con las que se mastica. Eso sí, todos los problemas no necesitan el mismo aparato ni tienen la misma duración. La planificación es algo que depende de la edad, el crecimiento, el hueso de que se disponga, la salud periodontal y la clase de maloclusión.

Los brackets metálicos siguen siendo una opción bastante común por ser eficaces y resistentes. Del mismo modo, hay brackets estéticos, sistemas linguales y también alineadores transparentes.

Cada opción tiene sus indicaciones, costes, límites y exigencias a nivel de uso distintas. La elección se debe hacer luego de un diagnóstico, no solo por la apariencia que tenga el dispositivo en cuestión.

El principal reto: limpiar alrededor del aparato

La placa bacteriana de la que tanto se habla es una película que se forma de manera continua sobre los propios dientes. Cuando está por mucho tiempo, lo que ocurre es que las bacterias producen una serie de ácidos y sustancias irritantes.

Las personas que llevan brackets, arco y soportes hacen que sea más complicado el acceso y son mayores los lugares en los que hay retención. La desmineralización es uno de los efectos adversos más habituales en el campo de la ortodoncia fija y está relacionada con las manchas blancas y la acumulación de placa alrededor de los brackets.

Cuando aparecen manchas blancas en los dientes, estamos ante áreas del esmalte que perdieron minerales. Es posible que aparezcan al acabar el tratamiento, cuando se retiran los aparatos y se hacen visibles las diferencias de color existentes.

Cuando el proceso continúa, lo cierto es que puede evolucionar hacia una caries. Aquí la prevención es más fácil que intentar corregir después una lesión del esmalte.

La inflamación de las encías es otra de las señales de alerta. Aquí se ven encías rojas, hinchadas o que sangran habitualmente. Esto no se debe soportar porque sí. Lo que indican es que la placa no se elimina bien o que hay más problemas que se deben valorar.

Rutina de higiene con brackets

Aquí la técnica se debe adaptar a las instrucciones que vaya dando el ortodoncista, pero las rutinas completas tienen varios pasos. El cepillado se hace mediante un cepillo de filamentos suaves, que puede ser manual o eléctrico, así como una pasta dental fluorada.

Se deben limpiar las caras internas y externas, las superficies en las que se mastica y los márgenes que están próximos a las encías.

Alrededor de cada bracket, lo mejor es colocar el cepillo de forma algo inclinada e ir haciendo movimientos cortos, sin hacer demasiada presión. Luego se limpian las zonas situadas por encima y debajo del arco. El proceso tiene que hacerse con minuciosidad, pero no de manera agresiva, puesto que se puede irritar la encía y que se desgaste el esmalte.

La limpieza interdental lo que hace es completar el trabajo. Aquí el hilo dental, los cepillos interproximales o los irrigadores ayudan a que se acceda a espacios estrechos.

Todos no son fundamentales, por lo que aquí el profesional debe recomendar el tamaño o la técnica más adecuada. Un enjuague con flúor puede pasar a formar parte de la rutina si está indicado, pero no va a reemplazar el cepillado ni la limpieza entre dientes.

Luego de comer fuera de casa, cuando no podamos cepillarnos de inmediato, puede ser de gran utilidad el hecho de enjuagarse con agua, puesto que así se retiran parte de los restos hasta que se pueda ir al baño.

Una buena idea es llevar un pequeño kit con cepillo, pasta y elementos interdentales cuando la jornada lo demande.

Alimentación y protección de los brackets

Hay alimentos que hacen que haya un mayor riesgo de que se despeguen los brackets o se acabe por deformar el arco.

Muchas veces se habla de los alimentos crujientes y lo cierto es que no siempre hay que eliminarlos. Una buena idea es cortarlos en trozos pequeños y masticarlos con las muelas, de tal manera que evitemos así usar los dientes de delante para arrancar.

Lo ideal es que la dieta siga siendo de lo más variada y aporte proteínas, verduras, frutas y calcio, salvo que haya una indicación médica diferente.

No te olvides de que las bebidas azucaradas o los picoteos habituales ayudan a que se produzcan episodios de acidez en la boca. Lo mejor es reducir su consumo. Opta por el agua entre las comidas.

Revisiones y seguimiento profesional

Este tipo de visitas de manera periódica hacen posible que se activen o cambien los arcos, así como valorar el movimiento dental y comprobar cómo están las encías.

Del mismo modo, valen para poder detectar un aparato roto, una ligadura perdida o que se debe mejorar la higiene dental.

Las revisiones y su periodicidad dependerán del sistema y del plan que se establezcan, puesto que no todos los tratamientos necesitan del mismo intervalo. Aquí lo mejor es acudir con los dientes limpios y comunicar las molestias en vez de esperar a que puedan desaparecer por sí mismas.

En la clínica dental que tenga un enfoque integral, la ortodoncia se debe coordinar con la prevención, la limpieza profesional, la periodoncia y el resto de tratamientos que pueda precisar el paciente, como hacen en Clínica Dental Garriga, a la que acudí para consultar sobre la opción Invisalign en los brackets y ponerme en tratamiento. Lo que hay que tener claro es que la decisión que tomen sobre tu caso se deberá basar en el diagnóstico, el estado de las encías, las expectativas y la clase de corrección que sea precisa.

Molestias habituales y señales de alarma

Lo más habitual es notar presión o sensibilidad luego de que se coloquen los brackets o de que se haga un ajuste. Mejoran en pocos días y se alivian al seguir las indicaciones de la clínica.

Eso sí, existen una serie de situaciones que precisan de contactar con los profesionales. Entre ellas podemos hablar de aquellos dolores intensos que no acaban de mejorar, inflamaciones de importancia, sangrados persistentes, un arco clavado en la mucosa, brackets que se despegan o que sea complicado de repente cerrar la boca.

Cuando se produzca un golpe en la boca, lo mejor es comprobar si hay movilidad dental, fractura, sangrado o dolores. Una revisión rápida puede evitar que haya complicaciones y determinará si el tratamiento en cuestión precisará de algún ajuste en concreto.

Deseamos que te hayan quedado las cosas más claras en este sentido, porque la salud dental es básica y los brackets realizan una labor importantísima.

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